ConJuRo 10mo aniversario,
o reflexiones acerca de diez años de Juegos de Qué?
por Lisandro Berenguer Grassi
Un poco de historia
Corría el año 4 DdDQ (Después de De Qué?), también conocido como 1996, cuando los ConJuRos terminaron. Después de cuatro años de actividad incesante para difundir al rol, JdQ? decidió hacer una pausa y reevaluar sus prioridades.
Habíamos cumplido casi todos nuestros sueños: éramos el club más importante hasta entonces. Habíamos organizado reuniones masivas como nadie más hasta el momento (y después tampoco, pero eso no lo sabíamos todavía). Habíamos prácticamente inventado el “evento rolero” en la Argentina, en donde la gente viene a jugar, probar cosas nuevas y relacionarse con otros aficionados. Habíamos colaborado, directa o indirectamente, a la formación de clubes de rol que luego, a su vez, dieron increíbles frutos, y más clubes. Habíamos editado once números de la única revista de rol de la Argentina con una calidad de material que no tenía nada que envidiarle a otras publicaciones extranjeras. Habíamos ido a infinidad de entrevistas en televisión, radio y gráfica para explicarle al público qué catzo eran esos “juegos del rol”. En definitiva: habíamos entrado en la historia del rol argentino por la puerta grande. Y lo más importante: habíamos contribuido todo lo que podíamos a la difusión de nuestra querida afición.
Era tiempo de arriar la bandera con el signo de pregunta y dejar espacio para que los que venían detrás nuestro ampliaran el camino. Los cuatro años de De Qué? habían producido un desgaste interno natural pero fuerte. Pocos quedaban de los nueve que habían iniciado la aventura. Los que estábamos nos sentamos y decidimos concentrarnos en lo que hoy nos sigue pareciendo lo más importante del rol: jugarlo.
No queríamos desaparecer, sin embargo. Decidimos entonces confinar la presencia de JdQ? a un medio que entonces era nuevo y nos parecía que prometía: la Web. Se colgó la primera Página de Qué?, compilando el material de las revistas y algunas notas escritas en otras revistas por los miembros del club. La Lista De Qué? nació como un primitivo y efervescente medio de intercambio de opiniones roleras a través del ciberespacio.
Y así transcurrieron años. Se terminaron carreras universitarias y terciarias. Se terminaron relaciones de pareja y se comenzaron nuevas. Y el rol siempre estuvo. Los grupos cambiaron un poco, pero el rol estuvo. La página se mudó del servidor de la Facultad de Exactas a una página gratuita en Geocities. Los tres miembros “hardcore” de De Qué? sufrieron grandes cambios en su vida. Quien esto escribe se fue a vivir a Estados Unidos, mientras Juan Del Compare se dedicaba a sus tareas organizativas de Magic y aledaños en Ediciones De Mente y Pablo Zuppi se concentraba en su tarea de periodista. Ambos se casaron con chicas que, claro está, juegan rol.
A fines del 2001 volví de Estados Unidos para ser recibido por el cacerolazo. Y por mis amigos. Y por el rol, que en dos años de experiencia extranjera había estado prácticamente ausente en mi vida. Bajo el brazo me traía los Core Rulebooks de D&D 3ra. Acá, Juan ya los tenía y se moría de ganas de probarlo. Los chicos no jugaban hacía tiempo. Y entonces pasó lo natural: ¡nos pusimos a jugar!
No nos dimos cuenta entonces, pero sin querer habíamos comenzado una nueva Era de De Qué?
Diez años de JdQ?, diez años de rol
Nuestra apuesta seguía siendo Internet, claro. La página sufrió un rediseño profundo y enorme y comenzamos a sumarle material nuevo. Y entonces se nos ocurrió la mejor idea que tuvimos en los últimos cinco años: el Foro de Qué?
Nacido como una forma de comunicarnos entre miembros de la party de D&D (que a esa altura ya éramos más que JDC, LBG y Zuppi; se sumaban un viejo pero cuasi-desaparecido Dequero, Gonzalo B., más los amiguísimos de la casa y miembros honorarios Edgar Völker y Ricardo “Esquifo” Schifini, ambos antiguos colaboradores de la revista), el Foro se convirtió de la noche a la mañana en un increíble lugar de intercambio para los roleros argentinos (y algunos extranjeros también). Frente a nuestros ojos el número de miembros se incrementaba día a día. Algunos eran conocidos de toda la vida pero la mayoría eran nuevitos nuevitos. Rápidamente llegamos a cien y organizamos la primera reunión del Foro. Juegos de rol, de mesa, de cartas y comida china la matizaron. Y entre la alegría de conocerle la cara a gente con la que charlábamos hacía tiempo y de reencontrar a viejos amigos comenzó a circular una pregunta que se repetiría con el tiempo: ¿para cuando un ConJuRo?
La gente nos veía en otras reuniones roleras y nos preguntaba: ¿para cuando un ConJuRo? Hemos de reconocer que la pregunta nos causaba una sensación rara adentro: ¿años después del último ConJuRo y la gente se seguía acordando de nuestras reuniones? ¿Qué era eso? No nos dábamos cuenta de la cualidad legendaria que los ConJuRos habían tomado. La gente que había ido los recordaba con cariño. Los que no habían podido asistir (por cuestiones de edad o porque no jugaban rol en esa época) los veía como si fueran eventos míticos de una era dorada del rol argentino.
De a poquito fue llegando el 2003. Y un día alguien dijo durante una reunión: “Che, este año JdQ? cumple diez años”. Un silencio descendió sobre todos. Diez años. Una década. Un montón de tiempo. Algún otro dijo: “Tendríamos que hacer algo, ¿no?. Diez años merecen ser festejados”. De ahí a qué hacer la distancia fue de micrones. Una piña en la cara no hubiera sido más obvia. “Hagamos un ConJuRo”. D’oh!
Claro que, siendo JdQ? no podíamos con nuestra ambición. No podíamos hacer una reunión pequeña, sencilla. No, teníamos que hacer un cumpleaños a la altura de nuestro querido club. De a poco, el ConJuRo 10mo aniversario comenzó a tomar forma. Queríamos rol, queríamos charlas, queríamos presentar cosas nuevas, queríamos que asistieran cientos de personas. Queríamos regalar cosas, queríamos festejar con amigos viejos y nuevos los diez años de Juegos de Qué?
Por supuesto, organizar un evento de tal magnitud no era sencillo. Primero, había que conseguir un lugar que pudiéramos usar todo un fin de semana (un solo día nos parecía poco a esta altura) y que tuviera el espacio suficiente para la cantidad de personas que esperábamos fuera cada día. Después de idas y venidas se consiguió la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Joya, nunca taxi, lugar ideal y universitario. Casi como volver a nuestra vieja casa de Exactas, pero más a mano.
Luego comenzó la recolección de Masters. Afortunadamente, ahora teníamos una herramienta mucho más poderosa que nuestra lista de números telefónicos con gente dispuesta a sacrificar unas horas en pos de la diversión de otros. Internet acudió al rescate. Primero en el Foro y luego en la Lista solicitamos ayuda. Y la ayuda vino. Masters de todos los juegos imaginables, desde tradicionales como D&D en todas sus versiones o Mundo de Tinieblas hasta delirios como FanHunter o cosas bizarras como Japón Histórico o Florida’s Express Master (un sistema derivado del Rolemaster) respondieron a la llamada. Por las mesas del ConJuRo terminarían pasando casi todos los juegos de rol habidos y por haber: Cthulhu, StarWars d6 y d20, Far West, Mage, Exalted, Hunter, Cthulhu Edad Oscura, Aquelarre, RuneQuest, DC Heroes... y más.
Conseguimos premios, otra de nuestras grandes preocupaciones. Diversos locales comiqueros/libreros como Entelequia y Apocalipsis nos aportaron libros para sortear, mientras que Thule y A-Cero nos brindaron infinidad de miniaturas y órdenes de compra. Amigos voluntariosos nos acercaron impresiones encuadernadas de juegos freeware, y los expertos metalúrgicos de Gilgamesh-Dum nos donaron un premio especial para los Masters. Todo estaba listo.
El gran día
El sábado abrimos las puertas a las 14 sin saber qué esperar. Por un lado confíábamos en la difusión que el evento había tenido, entre mails y carteles pegados por todos lados por muchísimos voluntarios. Por otro, hacía seis años que no organizábamos un ConJuRo. ¿Vendría la gente? Y si venía ¿quién vendría? ¿Roleros quemados? ¿Fanáticos de Magic? ¿Viejos de treinta años (como nosotros)? ¿O críos de la generación Pókemon? ¿Quiénes eran ahora los “roleros”?
A las 14 ya había gente esperando en la puerta de Filo. Empezaron a entrar y no pararon. De forma constante desfilaban personas, y no pararon hasta las 16:30. Llegaban Masters y les asignábamos una mesa. Silvana y Carmilla orientaban a los jugadores cual reinas faéricas y vampíricas respectivamente (más de uno perdió un rato contemplándolas).
La gente vino y vino. Y trajó los alimentos que eran la entrada, y que se iban acumulando detrás nuestro. Cada persona recibió una encuesta (que también está online) porque queríamos saber quién juega rol en la Argentina de hoy. Las caras que desfilaron por delante nuestro, sin embargo, nos dieron un anticipo. Hoy en la Argentina juega rol cualquiera. Y eso nos alegra. Vimos chicos de doce años, de veinte, de treinta. Un par de señores mayores que vienieron “a ver” y se quedaron a jugar. Chicos y chicas (sí, muchas chicas). Darkies y heavies, freaks y “normales”. Disfrazados o de jean, tomando coca o agua o cerveza. Todos jugaron, en un increíblemente claro testimonio de que el rol no conoce fronteras de ningún tipo.
RPGA, charlas y sorteos
El plato fuerte, la presentación de este ConJuRo (pues no hubiera sido tal si no mostrábamos algo nuevo, ¿no?) fue el primer evento RPGA en la Argentina. En el mundo de mesas de D&D había 13 mesas oficiales de la Role Playing Gamers Association, la “federación” internacional auspiciada por Wizards of the Coast que reúne miles de jugadores de todo el mundo. Más de 50 personas se prendieron en la onda RPGA y disfrutaron de dos días de partidas (algunas continuadas de un día a otro) con personajes pregenerados y que les otorgaron puntos para recibir regalos gratuitos más adelante. Todo un éxito. Tal, que ya el lunes siguiente el Foro estallaba con preguntas acerca del próximo evento RPGA (ya vendrá, no desesperen, revisen el foro!), preguntas técnicas sobre cómo asociarse y hasta cuestionamientos por darle tanta manija a D&D (la RPGA abarca mucho más que D&D; entre otros, también están Star Wars d20 y Cthulhu d20). Rápidos de reflejos, abrimos un Foro específico del tema para tratar allí todos los temas de RPGA que surjan.
El sábado hubo dos charlas. La primera fue una reedición del legendario “Seminario para Masters” de JdQ? a cargo de este escriba, en donde más de 30 masters veteranos y novatos se juntaron para discutir los diversos aspectos del arte de ser director de juego. Desde la ambientación hasta cómo encarrilar PJs que se quieren escapar, una variedad de temas fueron explorados. Desgraciadamente la charla no se pudo extender todo lo posible debido a que teníamos otra a continuación. La segunda, a cargo de la dama Carmilla, fue sobre la mitología vampírica en general (no sólo del Mundo de la Oscuridad), tema que la Condesa domina perfectamente.
Antes de los seminarios hubo sorteos, claro. Con cada encuesta entregamos un número y luego las chicas salieron a vender rifas para aumentar las chances de los que querían gastarse 50 centavos. La ceremonia del sorteo duró más de media hora debido a la cantidad de gente y la cantidad de premios. Los Masters se fueron más que contentos porque los premios por venir a dirigir fueron muchos (uno de cada cinco se llevó algo). Y el resto también se fue contento (bueno, quizás los que no ganaron no...) porque hubo de todo y en cantidad.
El segundo gran día
El sábado nos fuimos con una sonrisa en la cara. Un grupo masivo enfiló hacia Rivadavia para sentarse a comer pizza y confraternizar con los “delegados” que habían venido del interior. Tampoco nos queríamos acostar muy tarde, porque el domingo había más ConJuRo.
El día no empezó bien: nublado, algunas gotas. La idea generalizada de que el domingo uno se queda haciendo nada en casa sumada a la idea de que la lluvia hace que la gente no quiera salir nos hicieron temer por la cantidad de gente que iba a aparecer. No nos tendríamos que haber preocupado. Empezaron a caer a las 14 y no pararon hasta las 18 hs. (mostrando, eso sí, qué puntuales somos los roleros). Y lo mejor es que la mayoría de las caras eran nuevas, o sea, no habían estado el día anterior. Aunque por supuesto hubo más de un reincidente. Al final del día, íbamos a comprobar que el domingo habían venido más personas que el sábado.
Las charlas del día fueron dos (y sí, a pesar de haber prometido el día anterior una segunda parte de la charla de Masters, no se pudo hacer; tiranía del tiempo). La primera, a cargo del dragonverdesiano Javier Ulrich, sobre armas medievales. Los asistentes pudieron aprender más sobre el combate en esta época mientras veían a Javier blandir imaginarios mayales y saltar de lado a otro cual émulo de Conan. Un éxitazo.
La segunda charla tuvo una temática totalmente difrente: estuvo dedicada a la mitología celta, a cargo de Adrián, profesor de historia, rolero y experto en estos temas.
El sorteo del domingo fue más emotivo que el del día anterior. El auditorio de Filo estaba que explotaba de gente, mientras LBG y JDC pasaban chivos y chivos de la página (ey, si estabas en el ConJuRo y ahora estás leyendo esta nota acá, es porque los chivos cumplieron su propósito, ¿no?). Justo antes de comenzar a sacar números, Javier U. y Melina del Dragón Verde nos dieron una sorpresa emotiva: un diploma emitido por su club en el que nos felicitaban por los diez años de Juegos de Qué? y nos alababan de forma desmesurada. Mentiríamos si dijéramos que no se nos piantó un lagrimón.
Luego de la entrega diplomática vinieron los sorteos. Repetimos algunos libros del día anterior, agregamos otros y dejamos a unos cuántos muy contentos. Los Masters tuvieron su sorteo privado nuevamente y, además, hubo un regalo especial para aquellos que habían venido a dirigir los dos días: un “pouch” de anillas de acero cortesía de Gilgamesh Dum que hizo que se le hiciera agua la boca a más de uno.
Luego de los sorteos, la gente volvió a terminar sus aventuras y, para cuando nos dimos cuenta, el ConJuRo 10mo aniversario había pasado y había sido un éxito más allá de nuestras expectativas.
Un balance
Diez días después (fecha en la que termino de escribir este artículo), todavía nos seguimos reponiendo de los coletazos del ConJuRo. Quinientas personas en dos días es más de lo que esperábamos. En la semana siguiente al ConJuRo se anotaron casi cien personas nuevas en el Foro de Qué?, una inyección de sangre nueva que siempre es bienvenida. La gente se desespera preguntándonos cuándo hacemos el próximo. Si esos hubieran sido los únicos frutos del ConJuRo, nosotros ya nos sentiríamos felices.
Pero afortunadamente no se limita a eso. La conclusión más importante del ConJuRo no es la cantidad de personas que desfilaron por Filo durante ese fin de semana; ni que todo haya salido más que bien. No, a nivel rolero lo más positivo que se puede extraer es, me parece, la autoconciencia del potencial que seguimos teniendo como comunidad. Más de un rolero (nuevo o viejo) que fue al ConJuRo se sorprendió de la cantidad de gente, o de la organización, o del evento en general. Y es que todavía, a diez años de los primeros ConJuRos, parecería que como conjunto a los roleros nos falta conciencia de nuestras posibilidades.
Es mentira que en el rol de la Argentina esté todo por hacer. Decir esto sería no tener en cuenta los grandes cambios que la última década ha traído, ya sea desde la organización (hace diez años no había clubes de rol) o desde la comunicación (no existía Internet). No, no está todo por hacer. Pero casi. Falta generar el real sentido de comunidad que otras aficiones “freaks” tienen, como los comiqueros, por ejemplo. Falta generar una verdadera red de intercambio de ideas que nos enriquezca a todos y que nos tenga en contacto semi-permanente. Falta hacer que la comunidad rolera se vuelva federal, integrando a la gente que juega en el interior del país, que es mucha.
Juegos de Qué? está de vuelta, eso es claro. Estamos intentando ayudar a cumplir esas premisas que postulo, ya sea con la organización de ConJuRos, con el Foro (en el que, insisto, hay que entrar) o con los nuevos eventos que tenemos en mente (ah, curiosillos, ya sabrán más dentro de poco... je je). Como decía un viejo eslógan publicitario, con JdQ? siempre intentamos estar un paso adelante. Nos gusta ser punta de lanza, pero esto no tiene ningún valor si no hay gente que profundice los caminos después. Y el triunfo de la comunidad rolera será un triunfo de todos o un fracaso colectivo.
Esta casi todo por hacer. Nosotros vamos a estar haciéndolo. Esperamos que ustedes también.
Una (no tan) breve lista de agradecimientos dequeros (en ningún orden particular):
Elvis, Satch Martínez (AKA El Gallego Keymaster), los chicos y chicas que se vinieron del interior (que huevos, gente), Ale De Falco, Kalessin, Outsider, Richard (por la donación), Melgar (por dirigirnos a nosotros), Carmilla y Cyric (¡la primera pareja del rol!), Javier Ulrich (un amigo), Hache (y sus fotos), la gente del CEFyL, a los negocios que todavía siguen apoyándonos con la mejor onda, Martín Irigoyen (AKA The Crazy Master de Paranoia), siguen las firmas.Tenemos muy en claro que sin todos ellos, y todos los masters que vinieron, el ConJuRo no existía. A ellos, y a todos los que vinieron. Gracias. Los esperamos siempre.



